Lic. Luciana Comerci

Soy psicóloga y psicoanalista. Me recibí en la Universidad de Buenos Aires en 2004 y desde 2005 atiendo en consultorio.

Trabajé en educación en todos los niveles y en ese orden. Entre 2007 y 2009 acompañé procesos de inclusión en nivel primario, dentro del aula. Desde 2010 trabajo con estudiantes universitarios: entré al equipo de orientación de una universidad, en temas vocacionales y de adaptación a la vida universitaria, y trabajé ahí once años, también con el área de calidad académica. Entre 2021 y 2023 fui psicóloga del departamento de Orientación Escolar de un colegio, acompañando a docentes y equipos directivos en nivel inicial y primario.

Ese recorrido es el que explica el CME. Vi cómo se acompaña a alguien que aprende en los niveles de educación formal obligatoria, y vi lo que pasa cuando ese acompañamiento desaparece.

Nadie enseña a estudiar en la universidad.

Se da por hecho que si llegaste hasta la facultad, sabés estudiar. Nadie lo enseña, nadie lo evalúa, y todo el sistema lo exige.

Pero estudiar en la universidad es una competencia distinta, que nunca se desarrolló antes y que casi nadie sabe que le falta.

La deserción universitaria.

Solo el 54% de quienes ingresan a una universidad pública se reinscribe al año siguiente. No es un problema argentino ni nuevo: está estudiado hace décadas. Lo que falta no es diagnóstico, es respuesta. Mientras tanto, cada uno resuelve como puede. O deja su proyecto universitario por la frustración que le genera no lograr los objetivos que se propone.

El acompañamiento desaparece.

En nivel inicial, primario y secundario hay gabinetes, equipos de orientación, docentes, que trabajan en equipo armando estrategias para los nuevos estudiantes. Hay un sistema alrededor que lo registra. En la universidad eso desaparece. Se supone que a los dieciocho ya se puede solo. ¿De dónde derivaría esa competencia?

Estudiar solo no siempre funciona

Casi todos en la facultad estudian solos. No por elección: porque no saben que hay otra forma, o sienten que estudiar con otros “los dispersa”.  Pero una cosa es estudiar acompañado y otra distinta es no estar solo en el oficio de ser estudiante.

Cómo se lee un programa, cómo se prepara un examen, qué se hace cuando una materia se cae, cómo salió otro de un bloqueo parecido: nada de eso está en los textos. Circula entre estudiantes. A algunos les llega por casa o por los pasillos, y a otros no les llega nunca -y se pasan la carrera resolviendo de cero lo que otro ya resolvió- pensando siempre que la dificultad es subjetiva: el típico “no me da la cabeza”; “no sirvo para esto”.

Un grupo de pares no te saca el trabajo de encima. Te da con qué pensarlo.

Lic. Luciana Comerci

Doy herramientas y criterio para que cada uno arme su propia forma de estudiar, porque ninguna le sirve a todo el mundo. Mi trabajo no es que hagas lo que yo haría: es que puedas leerte a vos mismo y decidir. Ofrezco acompañamiento real, con resultado posible.

Y trabajo con lo real. El estudiante ideal —el que siempre tiene ganas, sostiene la constancia y entiende todo a la primera pasada— no existe, o existe en una proporción mínima. Tampoco alcanza con tener tiempo: el que tiene el día entero libre y no sabe cómo organizarlo termina estudiando mal y a último momento, porque el todo se le vuelve nada. Lo real es lo que tenemos, y con eso se puede hacer bastante más de lo que parece.

 

Formación

Y, sobre todo, leo e investigo permanentemente sobre cómo se aprende. Buena parte de lo que hoy es el CME salió de estudiar temas que ningún programa me pidió estudiar, porque aparecieron trabajando con estudiantes reales.

Trabajo en el área clínica desde 2005, con adolescentes, jóvenes y adultos, desde la perspectiva analítica. Varios de mis pacientes actuales llegaron por una consulta vinculada al estudio y se quedaron trabajando otras cosas. 

Coordino grupos desde los dieciocho años, en distintos ámbitos y temáticas. Trabajé dentro del aula y en su periferia. Estuve once años en el equipo de orientación a estudiantes de una universidad, armando y dictando talleres según lo que los estudiantes necesitaban, dando charlas a estudiantes y docentes sobre las nuevas formas de ser universitario, y participando de proyectos de mejora de calidad académica.

  • «Tiempos de pandemia: niños y jóvenes desganados. Adultos sobrepasados«, capítulo del libro Experiencias pedagógicas en pandemia, compilado por Rosana Serafini. Editorial Biblos, 2021. Un análisis de qué pasó con el deseo de aprender cuando la escuela entró a las casas.
  • Artículos sobre temas educativos publicados en Revista Noticias (Editorial Perfil).
  • Autora del dossier de fundamentación teórica del Círculo de Motivación Estudiantil, obra inédita registrada.

Qué es el CME

Círculo de Motivación Estudiantil. Las tres palabras dicen algo.

Círculo, por aprendizaje cooperativo. Cuando algo lo explica alguien que está en el mismo proceso, no hay asimetría: no da nada por sobreentendido y entiende lo que te pasa porque le pasa. Por eso lo que uno resolvió le sirve al resto, y muchas veces llega mejor que dicho por mí.Yo aporto el conocimiento y la experiencia previa —quince años trabajando con estudiantes universitarios— y acompaño el proceso. Lo que se aprende acá es a ser estudiante universitario real, no ideal: cada uno encontrando su mejor versión, no copiando la mía.

Motivación, porque es lo primero que se agota cuando la facultad frustra. Estudiar no es placentero para casi nadie —aprender es otra cosa—, y la maquinaria de estudiar te enfrenta siempre al «tengo que». Cuando eso que querías se vuelve obligación, se pierde el norte y desaparece la razón para hacerlo. Recuperarla no es cuestión de fuerza de voluntad: es encontrar qué de vos y de tu proyecto de vida se juega en este proyecto universitario.

Estudiantil, porque el foco está en tu rol de estudiante. No es autoayuda: es mirada profesional sobre lo que pasa cuando estudiás.

Por qué nace

Aprendí sola a ser universitaria, a fuerza de equivocarme, hasta que encontré mi forma y recién ahí pude disfrutarlo. Años después, cursando el Profesorado con trabajo e hijos, lo pedagógico se sumó a lo psicológico. Para entonces veía universitarios todos los días que no disfrutaban: padecían.

Qué problema resuelve

Si estudiás para aprobar, llegás al examen sin saber. Estudiar no es guardar información: es aprender a hacer algo con ella. La diferencia se nota cuando el docente pregunta distinto a como estudiaste. A ser estudiante universitario se aprende, y con otros cuesta menos.

Cómo funciona

Como un club: vas usando las herramientas a medida que las necesitás, y cada cosa que entendés te habilita la siguiente. Estudiar funciona en espiral: cuanto más entendés, más sabés; cuanto más sabés, más cosas te llaman la atención y más querés saber. Es lo más parecido que hay a que estudiar deje de ser un padecimiento para convertirse en algo que te enriquece.

Desde dónde trabajo

Estudiar bien no es acumular datos: es poder operar sobre las relaciones entre las ideas. Ir al texto con una pregunta, contrastar lo que dice con lo que ya sabías, y sostener el momento en que algo no cierra el tiempo suficiente como para que ahí aparezca algo nuevo.

Esa operación tiene una historia. Uno no nace pudiendo hacerla: se construye por etapas, y la última -poder generalizar, formular hipótesis, trabajar con lo que todavía no se verificó- es exactamente la que la universidad da por supuesta. La secundaria no siempre la completa. Nadie avisa que falta. Y como no tiene nombre, cuando no está, el estudiante concluye que el problema es él.

Pero esa operación no se desarrolla en soledad. Necesita marco de referencia y necesita contexto, y ahí hay algo que explica una paradoja frecuente: la misma persona que en su trabajo analiza, decide y resuelve, frente a un texto vuelve a memorizar. No se le apagó ninguna capacidad. En el trabajo hay un para qué, un destinatario y un contexto que sostienen el pensamiento. Frente al texto todo eso desaparece, y el marco que le daría sentido es justamente el que todavía está construyendo.

Por eso el ambiente no es un detalle motivacional: es parte de la operación, es andamiaje. No estudia por vos: te pone frente a lo que no cierra.

¿Cómo funciona?

Cómo entrás

Te suscribís y ya estás adentro. No hay lista de espera ni fecha de inicio: entrás y tenés todo disponible desde ese momento.

Es una suscripción mensual, la das de baja cuando quieras.

La biblioteca

Motivación, planificación, comprensión lectora universitaria, atención y concentración, exámenes y emociones.

Cada taller nació de un problema real: lo investigué, lo pensé y lo llevé a taller. Lo usás cuando lo necesitás.

Los encuentros en vivo y el grupo

Los encuentros son cada quince días, por Meet: se comparte con pares lo que a cada uno le pasa y también te escuchás en lo que dicen los otros, mientras yo modero y propongo otras miradas. Quedan grabados y con un resumen. Y entre encuentro y encuentro, el grupo de WhatsApp es el día a día.

La Sala de Presencia

Un espacio siempre disponible para estudiar en presencia de otros, cada uno con lo suyo. Se llama body doubling: la presencia de alguien haciendo su tarea le señala a tu sistema nervioso que es momento de foco.

¿Para quién es?

Quienes recién arrancan

Estás en primer año y la sensación es de estar corriendo detrás de algo que no sabés bien qué es. 

Aprender ahora a operar de otra forma es mucho más barato que descubrirlo en tercer año, con tres finales encima y la idea de que no servís para esto.

El estudiante que trabaja

Tenés el tiempo partido y la culpa entera. Estudiás de noche o los fines de semana, y siempre sentís que le estás robando horas a algo.

No necesitás que te digan que es difícil: ya lo sabés. Necesitás saber cómo se hace con el tiempo que tenés.

Quienes se mudaron para estudiar

Estás lejos de tu red, en una ciudad que no es la tuya, y hay una familia que hizo un esfuerzo grande para que estés ahí.

El momento más difícil no es el examen: son los primeros meses, cuando todavía no armaste nada.

Quienes estudian mucho y no comprenden

Estudiás muchísimo y te va mal, que es la combinación más desmoralizante que existe. Llegaste hasta acá reproduciendo bien lo que leías, y ahora eso dejó de alcanzar. Estudiás de una forma que servía antes y ya no.

Primera generación universitaria

No tenés a quién preguntarle cómo se lee un programa, qué significa una correlativa, qué se espera en una mesa de examen.

Y no saber eso no tiene nada que ver con tu capacidad.

Madres y padres estudiantes

Tu tiempo lo decide otro. No podés planificar como si dependiera de vos, porque no depende de vos.

La culpa va en las dos direcciones: por estudiar en lugar de estar, y por estar en lugar de estudiar.

Quienes arrastran finales

La carrera avanzó y ese final quedó atrás. Cada intento fallido pesa más que el anterior, y en algún momento dejó de ser una materia: se volvió una idea sobre vos. Eso es lo primero que hay que desarmar, antes que cualquier técnica.

Testimonios

"Si bien hay distintos perfiles que ofrecen material desde reels, publicaciones de ig o venden guías/clases/talleres para estudiar mejor, para mi el gran diferencial del CME son los encuentros quincenales con gente que está en la misma que uno y con una psicóloga moderando."
Florencia
"No es un curso de métodos de estudio como otros que tal vez existan, sino un espacio que es «nuestro» y que vamos moldeando según nuestras necesidades. Una de las cosas con la que elijo quedarme que aprendí acá, es a tomar la vida universitaria como una porción de mi vida, y no un todo. Dejar de posponer el resto de la vida para después, le saca un peso enorme a las cuestiones universitarias."
Fernanda
"El darme cuenta de que el tiempo dedicado a la organización no cuenta como tiempo de estudio me ha servido mucho a efectivizar el tiempo de estudio. El cambio de leer y detenerme a ver si lo entendí. Esto de la lectura consciente es algo que cambié en mi estudio y realmente noto el fruto."
Martina
"El CME es un ambiente en el que no me siento obligada a cumplir o estar si no puedo o tengo otras prioridades. Es un espacio de acompañamiento y aprendizaje, no de obligación. Si te estancaste 3 veces o más con el mismo problema siempre hay un otro que te hace mirarlo diferente."
Lourdes
"Me siento contenida y escuchada, no solo por vos que tenés el conocimiento y las herramientas para intervenir, sino también por los compañeros que participan y se sienten o sintieron lo mismo que yo. Es un espacio que revitaliza y reafirma mis ganas de seguir."
Victoria

Preguntas frecuentes

Una membresía para estudiantes universitarios. Funciona como un club: te suscribís y tenés adentro talleres grabados, encuentros en vivo cada quince días, una sala para estudiar acompañado y un grupo donde circula lo que a cada uno le va pasando.

Todo el material grabado y organizado por tema, los encuentros quincenales con su grabación y resumen, la Sala de Presencia, el grupo de WhatsApp y el material descargable. Todo, desde el día uno.

 El que vos le des. Es un club: usás lo que necesitás cuando lo necesitás. No hay cursada, no hay clases a horario, no hay nada que entregar.

Y hay algo más de fondo. Los días van a seguir teniendo las mismas horas: lo que cambia es qué hacés con ellas. Si estás desbordada, el problema no se resuelve sumando actividades ni sumando horas de estudio, se resuelve aprendiendo a establecer prioridades y a que el tiempo que le dedicás a la facultad sirva. La mayoría de los que están adentro trabajan.

Muchas. Cómo leer un texto la primera vez y cómo leerlo en el repaso, cómo esquematizar, cómo preparar un parcial y por qué un final se prepara distinto, cómo ordenar los finales que arrastrás, qué hacer con la ansiedad antes de entrar. Lo que no vas a encontrar es una receta única, porque no existe una que le sirva a todos.

 Sí, y justamente porque adentro hay carreras distintas. Lo que se trabaja es cómo estudiás, no el contenido de tu materia.

Quedan grabados y con un resumen, y como las dificultades se plantean en el grupo, lo tuyo entra igual. Pero verlo grabado no es lo mismo que estar: lo que más sirve es escuchar a otro decir en voz alta algo que creías que te pasaba solo a vos.

Es una suscripción mensual de $39.000. También podés pagarla por trimestre: $105.000, que te ahorra $12.000. Te suscribís desde la plataforma Klouser con tarjeta de crédito o Mercado Pago. Se renueva sola y la das de baja cuando quieras, sin trámite ni permanencia.

 Es mensual justamente por eso. Entrás, lo probás un mes y ves.

Lo que el CME no es

No es terapia grupal.

✓ Es un espacio de acompañamiento para tu rol de estudiante. Nadie nos enseñó a estudiar para la facu: lo aprendemos solos, a los golpes. El CME es para cuando lo que probaste por tu cuenta ya no te alcanza.

No es un curso con un solo contenido.

✓ Funciona como un club: entrás y tenés varias cosas para tu rol universitario. Talleres, encuentros en vivo, sala de estudio compartida. Usás lo que necesitás, cuando lo necesitás.

No es una clase.

✓ Es un lugar para charlar lo que charlás con tus compañeros, pero con una psicóloga que te ayuda a salir del bucle del problema. Y con otras formas de pensar lo mismo, desde donde sí se ve una salida a eso que solo no encontrabas.

No es estudiar todos juntos, ni un trabajo en grupo.

✓ Es compartir con otros tus momentos de estudio, cada uno con lo suyo. Y un espacio donde lo que te pasa a vos se mira en su singularidad, para entender en qué punto eso también le pasa a otros.

No es un lugar físico.

✓ Es virtual. Accedés desde donde estés, vivas donde vivas. La distancia no es excusa para estudiar en soledad.